Al fin ha llegado la culminación de toda una vida de trabajo duro dedicado al mundo del diseño web. Yo, Núria Soriano, ganando cada mísero céntimo con el sudor de mi frente, he resistido la tentación de comprarme un iPod Nano, un Macbook y un iMac para dedicar todos mis ahorros a la adquisición de un dominio propio.
A eso y a un viaje a New York, claro.
Un poco de historia
Desde que a mis 14 años creé mi primera web para colgar unos cómics cutres sobre U2 ha llovido mucho. Bueno, según la Generalitat, no lo suficiente. Por aquel entonces, no me imaginaba que me acabaría dedicando al diseño web. Yo quería ser médico forense. En serio. Es culpa de mi madre, que le gustan las pelis de zombies. Pero poco a poco fui descubriendo las maravillas de la world wide web, de internet, este nuevo mundo que hacía que lo único que te separaba del otro lado del Atlántico eran unos pocos segundos (o minutos) de carga de la página. Y como eso de medicina parecía una carrera larga y tediosa, pronto comprendí que debía independizarme de la influencia de la morbosa mente de mi madre para seguir mi propio camino, un camino con un letrero que ponía “Diseño Gráfico”.
Sobre la web
Total, que aquí estamos ya, a punto de empezar tercero, y como somos unos vagos y tenemos más vacaciones que los niños de primaria, he aprovechado el tiempo para diseñar otra web.
Uno de los cambios más evidentes respecto a la anterior es el cambio de idioma. Lo siento, una tiene que vivir de algo, y no hay tiempo para andarse con nacionalismos. En realidad, estuve pensando en hacerla en inglés, que el mercado internacional da para mucho. Quizá mas adelante.
En cuanto a diseño, he intentado encontrar ése punto medio entre una web atractiva y una web práctica. Hay que pensar en el bien de la comunidad y diseñar cumpliendo los estándares y estas cosas que a menudo los diseñadores olvidan.
Pero como una servidora ya tiene el CSS 2.0 sometido a su voluntad y necesita nuevos retos, ha estado jugando un poco con la opacidad. Tengo que reconocer que me ha llegado a provocar sensaciones de frustración e impoténcia que no sentía desde que mis días de windowsera terminaron, pero al final he conseguido que todo funcione y se vea perfectamente… menos con el Explorer, claro.
Es que este navegador made in Mocosoft, como todo lo que proviene de Redmond, pasa de lo que digan los estándares. Total, ¿para que hacer caso a un montón de gente que se esfuerza para que todos nos entendamos y hacer la vida de los diseñadores web más fácil y agradable? El caso es, amiguitos y amiguitas, que para variar el Explorer no interpreta bien el CSS, y si hablamos de CSS 3.0 pues, ay que risa, no vamos a esforzarnos para que reconozca la propiedad opacidad, ¿no? En vez de eso, podemos crear otra propiedad que se llame filter:alpha(opacity=), que viene a hacer lo mismo pero con un nombre mas chungo. Que molones que somos, ea. Y lo mas divertido es que si usamos esta propiedad, el CSS no cumple con los estándares y los diseñadores no podran poner esos botones que les gustan tanto de CSS Valid. Es que me parto de la risa.
¿Pues sabéis lo que os digo, Steve Ballmer & Co? Que os den. Yo no permitiré que mi web no sea CSS Valid solo para que la gente cazurra que se empeña en seguir usando vuestro pésimo navegador la vea bien. Si quieren ver los efectos chulos que hay, que se bajen Firefox, así de paso salen un poco del maravilloso mundo de Microsoft y con un poco de suerte hasta abandonan vuestro sistema operativo.
Ala. Por fin he podido sacar esta rabia contra el IE contenida durante todos estos días. Ahora, a darse un paseo por Floit Design.